Hacer ciencia (escolar)

Algunos autores, entre los que se incluyen Furman y de Podestá, cuando se refieren a la enseñanza de la ciencia como proceso hablan del “hacer ciencia escolar”.

Por supuesto hay grandes diferencias entre la actividad científica escolar y la que realizan los científicos, pero en este enfoque se intenta buscar los puntos en común.

Les invitamos a reflexionar sobre la siguiente cita:

Aprender a pensar científicamente, requiere un tipo de aprendizaje en el que los alumnos tengan oportunidades de indagar variados aspectos del mundo natural con la guía del docente. En otras palabras, aprender Ciencias Naturales requiere que los alumnos hagan ciencia escolar y que, en ese camino, puedan participar activamente de las alegrías, frustraciones y desafíos que conllevan el hacerse preguntas, buscar respuestas, proponer explicaciones para lo que ven, confrontar sus puntos de vista con otros, analizar la información proveniente de diferentes fuentes y, en ese proceso, aprender cómo funciona el mundo (Furman y de Podestá, 2010, p. 34).

Ejemplo

En la serie de videos de “La casa de la ciencia” se muestra este proceso de hacer ciencia escolar a través de dos personajes. A partir de situaciones de la vida cotidiana que operan como disparadores e integrando lo lúdico, se desarrollan procesos de construcción de conocimiento del mismo modo que se podrían dar al trabajar con pequeños grupos de alumnos en el laboratorio de ciencias, en el salón de clase o en el patio del liceo.

Como ejemplo vale la pena disfrutar del video: “¿Fruta o verdura?” que se recomienda dentro de la secuencia: “Germinación de las semillas”.